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Código Ético de l'Hort d'Aigua-Oliva

En l’Hort d’Aigua-Oliva, apostamos por la venta directa de productos cultivados a la manera tradicional, sin abonos químicos ni pesticidas, para consumo local, favoreciendo y asegurando nuestra soberanía alimentaria.

El consumo local hace referencia al esfuerzo colaborativo para construir economías basadas en productos de la localidad, comarca o región.

Específicamente en el ámbito de la alimentación, hace referencia a la producción, procesamiento, distribución y consumo integrados para mejorar la economía, medio ambiente, salud y relaciones sociales de un lugar en particular y se considera parte de un movimiento más amplio, como es el del movimiento sostenible.

“Los sistemas de consumo local son una alternativa a los modelos de corporaciones globales donde los productores y los consumidores están separados por una cadena de procesadores o manufactureros, intermediarios y especuladores”

Con el incremento en la escala de los sistemas industriales de alimentos, el control de la calidad se encuentra en mayor medida en manos de los mediadores, mientras que el consumo local re-desarrolla estas relaciones y retrae el control de calidad en el consumidor y el productor.

El desarrollo de sistemas de alimentación locales tiene beneficios no sólo medioambientales (Food miles o Km 0, bajas emisiones de CO2), sino también sociales y económicos a través de la mejora en las relaciones sociales locales.

 

Comprar y producir localmente implementa responsabilidad y reduce la contaminación (emisiones de CO2).

La distancia reduce la responsabilidad y aumenta la contaminación (emisiones de CO2).

 

El uso de variedades estándares de mercado y la necesidad de la agricultura convencional de variedades híbridas, por su gran producción y resistencias a patógenos, hace que poco a poco se pierdan las variedades y ecotipos locales, que aunque en muchos casos suponga producciones menores y periodos de recolección más puntuales, ha relegado a las variedades tradicionales, de gran calidad al paladar y característico de nuestra cocina tradicional, al olvido de los huertos familiares.

Por ello, compartimos con el movimiento Slow Food , sus principales pilares.

a) otorgar dignidad cultural a las temáticas relacionadas con la comida y la alimentación;

b) individualizar los productos alimenticios y las modalidades de producción ligados a un territorio, en una óptica de salvaguardia de la biodiversidad, promoviendo su categorización y protección en tanto que bienes culturales;

c) elevar la cultura alimentaria de la ciudadanía y, en particular, de las generaciones más jóvenes, con el objetivo de lograr la plena conciencia del derecho al placer y al gusto;

d) promover la práctica de una calidad de vida distinta, basada en el respeto al ritmo y tiempo naturales, al ambiente y la salud de los consumidores, favoreciendo la fruición de aquellos que representen la máxima expresión cualitativa.

Para recuperar ésta capacidad de producción, contamos con nuestro propio material vegetal, y nos hemos decidido a usar éstas semillas para recuperar así nuestra soberanía alimentaria y poder trabajar al método tradicional, con la tecnología actual, recuperando sabores y productos tradicionales de nuestras comarcas.

Se entiende por Soberania Alimentaria, como la facultad de cada Estado para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica del dumping (venta por debajo de los costos de producción).

Este concepto, constituye una ruptura con relación a la organización actual de los mercados agrícolas puesta en práctica por la OMC.

La Soberanía Alimentaria da prioridad a las economías y los mercados locales y nacionales, y otorga el poder de la gestión de los recursos a los campesinos y agricultores familiares, destacando también la pesca artesanal y el pastoreo tradicional, colocando la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica de los pueblos.

Todo ello desemboca en un movimiento denominado “la vía campesina” que es es un movimiento internacional que coordina organizaciones campesinas, pequeños y medianos productores, mujeres rurales, comunidades indígenas, trabajadores agrícolas migrantes, jóvenes y sin tierra, que como además, ya hemos dicho, todo ello debe venir ligado con sistemas de producción sostenibles como la agricultura orgánica o ecológica.